El rompecabezas cubano: Acuerdos, embargos y revoluciones de color

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Miguel Ángel González Claros

Rebelión

Cuba es una nación con una historia de lucha contra el colonialismo español y Estados Unidos. La Habana, en la década de 1950, fue el lugar donde los estadounidenses fueron a tomar el sol y fomentar la prostitución. Con la victoria de Castro se derrocó al gobierno despótico de Fulgencio Batista y al llegar al poder, el 1 de enero de 1959, transformó un burdel represivo en un estado populista.
El sistema socioeconómico de Cuba adoptó medidas socialistas después de su revolución triunfante en 1959, por tanto, era una amenaza para las empresas multinacionales estadounidenses. No solo fue que Cuba saliese de la órbita económica de Estados Unidos, sino que sirviese de ejemplo a otros países a imitar sus medidas. De ahí que Cuba tuvo que ser castigado, con el fin de detener la propagación de la toma de decisiones independientes de carácter socialista.

Los esfuerzos para destruir el gobierno comunista de Cuba, desde una invasión de la CIA a la imposición de sanciones económicas y políticas draconianas que parecen interminables, no han logrado hacer caer al gobierno de La Habana. Lo que ha sucedido es que, durante más de cinco décadas, todos los esfuerzos por parte de las empresas de Estados Unidos de torpedear de formar permanente la soberanía de un país, para luchar contra el gobierno de Castro, ha fracasado.

La Habana y Washington firmaron un acuerdo sorpresa para restaurar sus relaciones, después de participar en un intercambio de prisioneros. La decisión acertada de Obama a abandonar la política de la Guerra Fría hacia Cuba, debe ir acompañada por un reconocimiento de que la política del aislamiento ha sido inmoral y criminal. Pero es poco probable que el bloqueo económico sea revocado por el Congreso estadounidense, bajo mayoría republicana.

Los cambios en las políticas de Obama, no significa que Washington acepte la existencia de gobiernos socialistas o comunistas en América Latina y el Caribe. El objetivo es queden prohibidos dichas ideas, en el hemisferio presidido por el estado capitalista más rico y militarmente poderosa del mundo. Un ejemplo es el interés continuo de Washington, para socavar el impulso de Venezuela hacia el socialismo.

Lo que Cuba necesita es el libre acceso a los mercados internacionales e integrarse en un sistema monetario y financiero independiente, separado del dólar, junto a la solidaridad del resto del mundo que ya ha ayudado a Cuba a sobrevivir al ilegal embargo de Estados Unidos.

Si con los futuros acuerdos entre los dos países, se permitiese establecer una embajada de Estados Unidos en La Habana, se abriría las compuertas a la NED (National Endowment for Democracy) y a las financiadas ‘ONG’, para los espías de Washington y las maquinarias de propaganda Anti-Castro, que tendrían las manos libres para desestabilizar el país, sin el compromiso de un levantamiento gradual del embargo. Cuba abriría sus fronteras a los buitres de los cubanos de la Florida y a otras inversiones extranjeras, eliminando las enormes ganancias sociales del país en el último medio siglo. Es llamativo que los logros de Cuba en los ámbitos de la política social no se resalten en los medios de comunicación, a pesar de que la asistencia sanitaria universal y la educación son gratuitas y se mantienen altos, con respecto a lresto de países de América Latina.

El difunto Hugo Chávez y Fidel Castro, sabían que las naciones de América Latina tenían que unirse para ser capaces de hacer frente a una gran potencia. Es por eso que Chávez inició el ALBA, UNASUR y la CELAC, en representación de todos los pueblos de las Américas, excepto EE.UU. y Canadá, que contraatacaron a través del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), pero murió hace mucho tiempo, aunque los proyectos neoliberales permanecen.

La normalización de las relaciones con Cuba, no es el resultado de un avance diplomático o de un cambio de actitud por parte de Washington, sino el deseo de las corporaciones estadounidenses, que buscan oportunidades de beneficio en Cuba, tales como el desarrollo de los mercados de Internet de banda ancha en Cuba o el desarrollo del turismo en la isla.

Si se abriese una embajada estadounidense en Cuba, sería un hogar para los agentes de la CIA para derrocar el gobierno cubano. La embajada proporcionaría una base, desde la cual, EE.UU. podrán establecer ONG cuyos miembros pueden ser llamados a la protesta callejera en el momento adecuado, preparando un nuevo grupo de líderes políticos. La normalización de las relaciones podría provocar un cambio de régimen en Cuba y podría convertirse en un estado vasallo de Washington.

La Revolución Cubana pretendió liberar a los cubanos de la dominación foránea y de la explotación de los capitalistas extranjeros. Washington ha estado esperando mucho tiempo para vengar la derrota en la Bahía de Cochinos y derrotar a la ideología comunista, la normalización de las relaciones entre ambos países da esa oportunidad.

Raúl Castro podría haber cometido un error, que corre el riesgo de destruir todo lo que la Revolución Cubana ha construido durante el último medio siglo. Al entrar en un acuerdo con los EE.UU., está permitiendo que los gobernantes norteamericanos puedan desarrollar una revolución de color en su país cuando fallezca Fidel Castro, pero también Raúl corre el riesgo de traicionar a su aliado ruso.

Putin hizo una visita sorpresa a la isla en julio, antes de la Cumbre del BRICS en Brasil y durante su estancia anunció que Rusia perdonaría 32 mil millones de dólares de deuda a Cuba, un 90% del total . A cambio, Moscú reabriría la base de la era soviética en Lourdes, en medio del clima de tensión de la nueva guerra fría, EEUU intenta evitar que se abra un nuevo conflicto estratégico en sus áreas de influencia.

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One Response to El rompecabezas cubano: Acuerdos, embargos y revoluciones de color

  1. Ximena Pino says:

    Me parece muy interesante este análisis y, si, debemos estar alerta a los sucesos que se desarrollen a partir de la reanudación de relaciones entre EEUU y Cuba. Nunca se puede confiar en las intenciones del imperio. – Me parece muy bueno publicar este artículo y, también, mantenernos en el debate.
    Ximena M PIno

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