El ultraje de las comisiones militares de Bush y Obama

Entrevista de Revolución al periodista investigativo Andy Worthington

De acuerdo a recientes informes noticiosos, el gobierno de Obama está preparándose para llevar a cabo una nueva serie de juicios por comisión militar a varios detenidos del campamento de tortura estadounidense de Guantánamo. Estas comisiones militares, iniciadas bajo George W. Bush, en esencia privan a los acusados de todo derecho, y son parte de la escalada de medidas represivas fascistas implementadas a raíz del 11 de septiembre. En 2006, la Suprema Corte estadounidense las declaró ilegal. Luego, el gobierno de Bush pidió que el Congreso aprobara una ley que autorizaría una forma modificada de dichas comisiones, con nuevos “crímenes de guerra” inventados, tal como “el asesinato por un beligerante no privilegiado”.

Revolución habló acerca de la historia de las comisiones militares y estos sucesos recientes con Andy Worthington, autor de The Guantánamo Files: The Stories of the 774 Detainees in America’s Illegal Prison [Los archivos de Guantánamo: Las historias de los 774 detenidos en la cárcel ilegal de Estados Unidos] (publicado por Pluto Press y distribuido en Estados Unidos por Macmillan). Su sitio web es http://www.andyworthington.co.uk
A continuación una versión abreviada de la entrevista.

La entrevista de Revolución

La entrevista de Revolución es una sección especial para que nuestros lectores se familiaricen con las opiniones de importantes figuras del arte, el teatro, la música y la literatura, la ciencia, el deporte y la política. Los entrevistados expresan sus propias opiniones, naturalmente, y no son responsables de las ideas que aparecen en otras partes de este periódico.

REVOLUCIÓN: Barack Obama hizo campaña prometiendo cerrar Guantánamo y poner fin a las comisiones militares, entre otras promesas. Así que, ¿qué ha pasado bajo Obama?

ANDY WORTHINGTON: Obama suspendió las comisiones militares el primer día de su presidencia con el fin de revisarlas y, el segundo día, también giró órdenes ejecutivas que prometían cerrar Guantánamo en menos de un año, reafirmaban la prohibición absoluta de la tortura y prometían realizar interrogatorios humanitarios a los detenidos en el futuro. Bueno, en mayo de 2009, dio un discurso importante respecto a la seguridad nacional ante los Archivos Nacionales en que puso las comisiones militares de nuevo sobre el tapete. También puso sobre el tapete la detención indefinida de algunos detenidos sin acusaciones ni juicio. Y así todos los sueños y las esperanzas de que él acusara a los detenidos o los pusiera en libertad, y de que los procesara en tribunales federales tras acusarlos, todo eso empezó a desvanecerse en ese momento. Así que la respuesta es fácil: en mayo de 2009, le dijeron o le persuadieron que cambiara de opinión.

REVOLUCIÓN: Ahora se ha informado que Obama piensa poner en marcha de nuevo las comisiones militares. Se ha mencionado a varios hombres que serían los procesados. Uno de ellos es Abd al-Rahim al-Nashiri, reconocido abiertamente como uno de los detenidos que Estados Unidos torturó por medio del submarino. Y un aspecto ultrajante de las comisiones militares es que permitirán usar contra el acusado dizque evidencias obtenidas mediante la tortura y el testimonio de oídas, y el acusado no tendrá ningún recurso para disputar dichas evidencias.
ANDY WORTHINGTON: Sí, totalmente correcto. Y el gobierno ha tratado de confundir las cosas. En noviembre de 2009, cuando Holder anunció que se iba a hacer un proceso aparentemente inminente a Khalid Sheikh Mohammed y otros cuatro hombres, dijo también que las comisiones militares estaban de vuelta oficialmente y he aquí cinco tipos que vamos a enjuiciar. Trató de diferenciar entre los dos sistemas, diciendo que las comisiones militares corresponden más a actividades ocurridas en un contexto militar, y que en el caso de al-Nashiri, que supuestamente tiene que ver con el ataque contra el USS Cole [en 2000], se trataba de un blanco militar, mientras el 11 de septiembre trataba de un blanco civil. No creo que eso resistirá un examen riguroso, porque como has indicado, lo que está al fondo son cuestiones de evidencia. Y lo que han hecho en realidad es decidir cómo salirse con la suya, según el foro. Por eso en parte, cuanto más confiados están, más optarán por un juicio en el tribunal federal, donde queda excluida, en definitiva, cualquier evidencia sacada mediante la tortura y tampoco se puede usar el testimonio de oídas. Tienen más libertad jurídica en las comisiones militares.

Y por supuesto, más allá de los tribunales federales y las comisiones militares, existe una tercera clasificación: las personas a quienes quieren recluir indefinidamente sin acusarlas ni procesarlas, porque han dicho: consideramos que esta gente es demasiada peligrosa, pero no tenemos ni siquiera evidencia que sea válida en las comisiones militares; en otras palabras, no tienen nada que parece ni remotamente a evidencia. Así que todo tendría que basarse en el testimonio de oídas. Y, sí, es de preocuparse que confíen en el testimonio de oídas, porque está muy ligado al programa de tortura, esencialmente. No solamente el programa de detenidos de “alto valor” y las rendiciones extraordinarias y las prisiones secretas de la CIA donde la tortura claramente fue un elemento central, pero el hecho es que la tortura dominaba gran parte de la manera en que recluían e interrogaban a los hombres en Afganistán antes de trasladarlos a Guantánamo. Así que en Kandahar y principalmente en Bagram, como en el mismo Guantánamo, donde había un régimen en funciones, se sabe que al menos por dos años, que era una versión del programa de tortura que la CIA había usado en sus prisiones secretas. No se utilizó el submarino, pero sí se aplicaron torturas.

REVOLUCIÓN: Todavía hay prisiones estadounidenses, por ejemplo en Afganistán, donde se recluye a la gente en condiciones de tortura…

ANDY WORTHINGTON: Está la prisión de Bagram. Se habla continuamente de una prisión secreta en Bagram. Y en mi opinión es muy creíble que, a pesar de que en general ha habido un esfuerzo de aprender de muchos de los errores del gobierno de Bush, en términos de su funcionamiento por cierto hay personas para quienes les conviene tener flexibilidad en el trato a los detenidos. Y creo que, más fundamentalmente, el problema evidenciado en Afganistán es que Bagram, que es la prisión principal que sirve las actuales operaciones estadounidenses en Afganistán, no es un lugar donde rige una vez más la Convención de Ginebra. Es un lugar donde detienen a las personas por bastante tiempo sin una investigación adecuada para determinar si deben de estar ahí, y luego reexaminan sus casos en un proceso similar al de Guantánamo, que la Suprema Corte halló que era inadecuado en 2008. Las fuerzas armadas no operan según la Convención de Ginebra. Eso es el tipo de cambio que se operó, a mi parecer, el que no se ha tratado.

El aspecto más alarmante de esto es que, al margen de este escenario de detención militar modificada, hay presos que por todo un tiempo no están inscritas en ningún registro, con el propósito de presionarlos. Aquí se trata definitivamente de tortura. Todas las historias indican que se trata de tortura. Para la mayoría de las personas la palabra mágica en cuanto a la tortura es: ¿se aplicó el submarino? Bueno, aquí eso realmente no viene al caso. Aquí se trata de gente sometida al aislamiento prolongado y a la privación de sueño, por ejemplo. Esas son formas de tortura.
REVOLUCIÓN: Aparte de los casos individuales de presos, están las repercusiones morales y legales por la continuación de Guantánamo, las detenciones indefinidas, etc.

ANDY WORTHINGTON: No sé cómo desviar la discusión a lo que se debe discutir. Pero todo esto, todo lo que Obama ha tratado de hacer en los últimos pocos años, no ha cambiado en serio la estructura de detención de lo que el gobierno de Bush estableció tan falsamente. Se trata de algo nuevo en la historia. No estamos lidiando con soldados, ni delincuentes. Estamos lidiando con una nueva categoría de personas que no merecen tener derechos: el “combatiente enemigo”. Ahora Obama ha abandonado esa terminología. Pero cuando quieren enjuiciar en comisiones militares a los que están en Guantánamo, como vimos en el caso de Omar Khadr*, es necesario que un juez los declare “enemigos beligerantes extranjeros no privilegiados”, un término que consideran más de acuerdo con el sentido de la Convención de Ginebra. Pero, repito, este es el legado del problema fundamental que no se ha tratado, es decir, no existe una tercera categoría de presos, solo hay dos clases de personas que se puede tener recluidos: o son sospechosos de haber cometido un delito y hay que enjuiciarlos, y creo que un aspecto importante de eso es de hacerlo de manera expedita, o son prisioneros de guerra, son soldados capturados en tiempos de guerra, sin importar si llevan uniforme de combate o no, y punto.

En ese sentido hay una enorme resistencia a volver al mundo que existía antes del 11 de septiembre. Muchos republicanos ahora defienden férreamente la postura de Bush. Pero también la defiende el gobierno de Obama, en esencia y en lo fundamental, por mucho que trate de maniobrar respecto al tema; y si se le planteara así, seguramente diría que no se trata de mirar hacia el futuro, es un problema heredado con el cual están tratando de lidiar, y que dicha situación de detención existe en las condiciones de ese problema heredado. Podrían redefinir a personas como prisioneros de guerra protegidos por la Convención de Ginebra. En tal situación, todos podríamos estar debatiendo por cuánto tiempo durará la guerra y por cuánto tiempo es apropiado recluir a esos hombres.

Así que es una confusión desastrosa, realmente, la situación en que estamos ahora, con todas estas diferentes facciones que luchan en sus propios rincones y a últimas instancias los detenidos en Guantánamo son los perdedores. Si se autoriza ponerlos en libertad, pues de todos modos no van a ninguna parte, se quedarán ahí. Si se recomienda procesarlos, bueno ya se ha eliminado una opción para enjuiciarlos y la otra no es prometedora. Y aparte de ellos, están los hombres que piensan recluir indefinidamente sin acusaciones ni juicio, de la misma manera precisa que quería Bush en primer lugar. Sea como sea la forma de disfrazarlo, en lo fundamental eso tampoco sigue siendo igual.

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